Rompemos con la idea de que meditar es “poner la mente en blanco” o concentrarse al máximo. Nos sumergiremos en una sesión guiada de no-esfuerzo, experimentando el profundo alivio de soltar las expectativas y permitir que todo sea tal y como es.
Esta práctica utiliza la gravedad física como un vehículo directo para experimentar el no-esfuerzo mental. Es ideal para realizarse acostado o en una silla con muy buen soporte.