La práctica que sigue —la Oración Centrante— es distinta a las demás: es una variante contemplativa de raíz cristiana, ofrecida especialmente para quienes deseen tender un puente entre su fe y su práctica de atención plena. Si esta tradición no resuena contigo, puedes omitirla sin perder nada del programa: vuelve a la Meditación de la Montaña (Semana 5) o a cualquiera de las prácticas anteriores, y continúa tu camino desde ahí.
Es una práctica contemplativa profunda diseñada para cultivar “dejar ir” en su máxima expresión. A través de una palabra ancla, aprenderás a soltar suavemente cualquier pensamiento, expectativa o distracción, descansando en un estado de presencia pura, silencio y rendición consciente.